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Southern Copper sobre Tía María: Sólo falta que el gobierno nos diga “empiezas mañana”

ENTREVISTA. Carlos Aranda, gerente de servicios técnicos de Southern Copper, explica en qué falló la relación de la minera con las comunidades y cuál es su estrategia para sacar adelante el proyecto.

POR ALVARO RONCAL
Southern Copper está decidido a iniciar la construcción del proyecto Tía María en el 2018. Luego de un cambio de estrategia de relacionamiento social en el 2016, la minera reconoce los errores del pasado y asegura que ha logrado alcanzar un nivel óptimo de aceptación en la zona de influencia del proyecto. El tabú que se generó alrededor de Tía María luego de una serie de protestas estaría quedando atrás de a pocos. “Todo lo hicimos mal. Lo único que nos quedó fue bajar la cabeza y ser silenciosos”, admite Carlos Aranda, gerente de servicios técnicos de Southern Copper.

Ahora, la minera está enfocada en tres ejes: involucrarse con la población, mejorar su relación con las autoridades locales y difundir información sobre el proyecto dentro de su zona de influencia. Para que comience la construcción de Tía María, faltaría únicamente la aprobación del gobierno. “Tenemos todas las autorizaciones. Sólo estamos esperando la decisión del Ministerio de Energía y Minas“, asegura Aranda.

¿Cómo ha cambiado su estrategia en Tía María?
Nos acostumbramos a que si la población pedía, se le daba. Una de nuestras primeras iniciativas fue cortar los regalos, porque se invertía dinero pero no había retorno [social]. Desde el 2016 nos reenfocamos hacia la sostenibilidad y la información. Armamos un equipo multidisciplinario con gente del valle llamado Valle Unido para difundir información sobre Tía María en la zona de influencia y trabajar en actividades beneficiosas para la población. En el 2017 lanzamos Tía María al Día, un spot televisivo con el que buscamos reforzar los puntos que aún creemos que no están totalmente claros. Todo ello ha dado resultado: ya nadie habla de que generaremos lluvia ácida o que los tajos están en medio del valle. Son mitos que hemos ido rompiendo.

Entonces, ¿en qué se está invirtiendo ahora?
Tenemos tres grandes proyectos de inversión. No es inversión directa, sino en el financiamiento de expedientes técnicos. Uno de ellos es para un nuevo hospital en Alto Inclán, otro para el centro de salud en Cocachacra y un tercero para implementar agua y desagüe en la provincia de Islay.

Esto ha permitido que el gobierno regional y los gobiernos locales vean que hay la posibilidad de hacer cosas en alianza con las empresas privadas. Es complicado porque hoy cualquier conversación entre una empresa y un político o candidato es visto mal, como si hubiera sido comprado: todo a partir de lo que ha pasado con Odebrecht.

¿Cómo cambió la organización de la empresa para implementar su nueva estrategia?
En octubre del 2016 la corporación toma la decisión que la parte de relacionamiento social la maneja el CFO, Raúl Jacob, con quien yo trabajo directamente. Con el equipo que hemos formado no se hizo un cambio en el organigrama general de la corporación, sino que se ha creado un nuevo organigrama que sólo está abocado a esto. Cuando entre en operación el proyecto, las personas que hemos empleado en campo pasarán a ser parte de la planilla de la corporación.

¿En qué fallaron inicialmente?
Teníamos tan buena relación con la población que incluso nos permitía hacer perforaciones en el valle del Tambo. Perdimos la brújula al elaborar el estudio de impacto ambiental (EIA): nos peleamos con las autoridades e ingresamos como una fuerza invasora. Nuestra actitud era la de un cromañón, y nunca la hubiera esperado de una empresa como Southern.

¿Cuándo iniciaría el desarrollo de Tía María?
Nuestra meta es demostrar que el 60% de la población está de nuestro lado; estamos cerca. Hemos hecho hasta el momento tres encuestas con Ipsos que demuestran que hay una tendencia positiva. Yo pienso que el corazón duro [de la oposición al proyecto] son 300 antimineros. Yo no pierdo el sueño por 300. Sólo falta que el gobierno nos diga “empiezas mañana”. Queremos que este año salga el proyecto y no podemos demorar más. (Fuente: Semana Económica)

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