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Vacancia presidencial: ¿cuál será el efecto de la salida de PPK en la economía peruana?

POR ÁLVARO LEDGARD
Fuente: Semana Económica

La convulsión política que vive el país ya puso en riesgo la esperada recuperación de la economía. La tensión política, tras revelaciones sobre vínculos profesionales entre el presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski (PPK) y Odebrecht, han generado niveles de tensión e incertidumbre política inusitados en la historia democrática reciente. Al cierre de esta edición, un cambio de presidente por vacancia es el escenario más probable. Ello pasará factura a la economía real.

GOLPE MACRO
Pase lo que pase, el crecimiento esperado para el 2018 de alrededor de 4% ya está comprometido. El país podría crecer hasta un punto porcentual menos —de 3.9% hasta “poco más” de 3%—, dependiendo de qué tanto la tensión política dañe la inversión privada, advirtió un reporte de Moody’s publicado el viernes, mientras se debatía admitir la moción de vacancia presidencial, lo cual finalmente sucedió. “En un mal escenario, el crecimiento en el 2018 será muchísimo más bajo que el 4.5% que habíamos estimado. Podría estar entre 2% y 2.5%”, dice Alfredo Thorne, exministro de Economía y Finanzas. Diversas entidades económicas alertaron la semana pasada cómo el mayor riesgo político frenaría el reciente dinamismo del PBI. “La política va a disminuir el crecimiento del 2018. La magnitud está directamente vinculada a cuán intensa y cuánto se prolongue la incertidumbre política”, señala Alonso Segura, exministro de Economía y Finanzas.

El mercado reflejó esa incertidumbre: el jueves 14, la BVL tuvo su peor caída desde agosto del 2015 (-3.09%). La caída inició poco después de que la presidenta de la Comisión Lava Jato y congresista fujimorista, Rosa Bartra, revelara pagos de Odebrecht a una empresa de PPK y a una para la que el presidente prestó servicios. El viernes, la BVL cayó 0.35%. El tipo de cambio subió 1.66% el viernes hasta S/.3.24, por una salida de dólares del país por parte de inversionistas internacionales.

En el corto plazo, este efecto será mitigado por las intervenciones del BCR en el mercado cambiario. “El mal desempeño de la bolsa y de la moneda local debido a las turbulencias políticas será temporal. Tenemos capacidad de intervención”, dijo el mismo viernes Julio Velarde, presidente del BCR, al presentar el reporte de inflación de diciembre.

El menor crecimiento económico se dará, en primer lugar, por la menor ejecución de inversión pública ante un cambio presidencial. “Si tuviera que corregir algo [de las proyecciones económicas] inmediatamente, sería la inversión pública, sobre todo la que depende del gobierno central”, señala Diego Macera, gerente general del IPE. Esto se debe a dos factores, según Segura: primero, el cambio de personal en todo el Ejecutivo conlleva un ‘retraso logístico’; segundo, el cambio presidencial aumenta la incertidumbre del funcionario público, quien tendrá miedo al momento de tomar una decisión de ejecución de gasto. “El gasto del gobierno nacional sólo ha aumentado recientemente por efecto base, y ahora podría ralentizarse más o no agarrar velocidad”, añade el exministro. Ante el deterioro del entorno político, la inversión pública en el 2018 crecerá al menos 3.6 puntos porcentuales menos que el 15% proyectado por el BCR, según cálculos aproximados de SEMANAeconómica.

La incertidumbre política también dañará la confianza empresarial y, en consecuencia, la inversión privada y el PBI en el mediano plazo. “A diferencia de los últimos meses —en los que la política estaba separada de la economía—, la caída de las expectativas empresariales ahora es muy probable. En diciembre vamos a ver una fuerte caída”, señala Eduardo Jiménez, analista senior de Macroconsult. Cuando en febrero el caso Lava Jato llevó la tensión política a su punto más alto del año —según el Índice de Tensiones Políticas de BBVA Research—, la confianza empresarial cayó 11 puntos porcentuales exactamente un mes después y alcanzó un mínimo de 14 meses (SE 1596, Especial CADE).

Una vacancia presidencial gatillará un alza de las tensiones políticas al menos tan fuerte como la de febrero, según Hugo Perea, economista jefe del BBVA Research. Bajo ese escenario, el índice de confianza empresarial del BCR caería de 64 puntos —su máximo en cinco años— a 53, su nivel más bajo desde mayo del 2016. Debido a la alta correlación entre confianza empresarial e inversión privada, el aumento de la tensión política evitará que la inversión privada crezca 5% en el 2018, como antes se esperaba. El efecto sobre el PBI será particularmente negativo pues la inversión privada era el principal factor que sustentaba las mejores proyecciones del 2018.

Cualquiera de los escenarios posibles reduce aún más la ya lejana posibilidad de alcanzar consensos políticos para aprobar las reformas estructurales —como la laboral y tributaria— que garanticen un crecimiento superior a 4% en el largo plazo (SE 1579).

ESCENARIOS POLÍTICOS
Una transición consensuada con la oposición hacia la presidencia de Martín Vizcarra, el actual vicepresidente, sería el escenario que más rápido reduciría la incertidumbre desatada por esta coyuntura. “Si Vizcarra toma la presidencia y se tranquilizan las cosas, creo que no habría mayor impacto y en enero podría haber una reversión de las expectativas empresariales”, agrega Jiménez, de Macroconsult. Pero la reducción de la incertidumbre se vería favorecida si Vizcarra asume tras una renuncia de PPK, no después de una vacancia. “Una renuncia te ahorra el trauma nacional que implica el proceso de vacancia, que es es más engorrosa y alarga la situación de incertidumbre”, agrega Macera.

La vacancia de PPK y posterior presidencia de Vizcarra es el escenario más probable. Esto al tener en cuenta la negativa del presidente de presentar su renuncia, y la disposición de la oposición por retirarlo del cargo. Las cuestiones de fondo que sustentan una vacancia por incapacidad moral permanente no son claras (ver La Voz de SE). Esto le abriría la puerta al presidente a una decisión extrema: recurrir al Tribunal Constitucional para restituir su mandato, lo que que prolongaría la incertidumbre. “Se abriría una caja de pandora. No hay antecedentes al respecto. Si se anulara la decisión del Congreso y se restituye a PPK en el cargo, el tema va a escapar lo jurídico y será más político”, comenta el constitucionalista Carlos Blancas.

Tras la vacancia, Vizcarra tendría que negociar con la oposición las condiciones de su permanencia con el fin de evitar interrumpir el ciclo presidencial. “Vizcarra está mellado por el caso Chinchero. Al vicepresidente hay que tenerlo en una vitrina. Hay una mala costumbre de ponerlos como ministros”, sostiene el constitucionalista Carlos Haakason. Dado que la crisis sería presidencial y no del gabinete, Vizcarra no tendría que pedir un voto de investidura al Congreso, agrega el constitucionalista Enrique Bernales. Esto siempre y cuando Mercedes Aráoz se mantenga en el cargo de premier. Fuentes del Ejecutivo confirmaron a SEMANAeconómica que la renuncia no está en los planes ni de Vizcarra ni de Aráoz.

Los escenarios más extremos e improbables culminan en su mayoría con la convocatoria de nuevas elecciones. Los pasivos políticos previos de Vizcarra podrían llevarlo a que se comprometa con el Congreso a asumir el cargo, pero convocar nuevas elecciones, según Haakason. Otra opción es que Aráoz no continúe como premier, se le niegue la confianza a dos gabinetes de Vizcarra y éste disuelva el Congreso y convoque nuevas elecciones. Mientras, un escenario de sucesión constitucional completa, posible pero muy lejano, situaría al presidente del Congreso, Luis Galarreta, como presidente de la República. Su primer acto sería convocar elecciones generales.

Evitar que se prolongue la incertidumbre —y con ello el daño a la economía— exigirá alejarse de cualquiera de los escenarios extremos, pero también buscar una transición política que recupere la confianza tanto en el sector público como en el privado. Dado el elevado ruido político actual, la permanencia de PPK en el cargo dificulta también disipar la incertidumbre. La vacancia no es un escenario óptimo, pero de llevarse a cabo, respetar el debido proceso será esencial para continuar la senda de crecimiento económico y no dañar más la institucionalidad del país.

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