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CUANDO TACNA ERA UNA FIESTA

POR FREDY GAMBETTA

La voz de Jorge Sotil Gosney poseía un agradable timbre que se escuchaba cuando en Tacna era un placer sintonizar la radio. En una banca de la plaza de armas de Moquegua conversé con Jorge. Nuestro tema de tertulia fue la bella Tacna pequeña, fragante, con olor a fruta fresca, con rumor de la recova , que se despertaba con el canto de los gallos y en la que los vecinos ponían en hora sus relojes al escuchar el silbato de la estación del ferrocarril que anunciaba la salida del tren hacia Arica.

Era la Tacna de los últimos años de la década de los 50s y los primeros de los 60s del siglo XX. Mi amigo Jorge fungía de empresario de espectáculos, administraba el Teatro Municipal y era el precursor de la publicidad a través de una agencia de su propiedad. Ofrecía cátedra de locución en Radio Nacional con voz educada, modulada, sin los griteríos de conventillo que hoy es frecuente escuchar en emisoras que han vulgarizado el dial.

Tacna contaba entonces con un diez por ciento de la actual población. Se “enganchaba “con Arica para presentar artistas de fama internacional. En Arica eran famosos los teatros REX y NACIONAL y la boîte EL ROSEDAL. Los artistas se alojaban en el hotel ESPAÑA. Alguno de esos locales era propiedad de un peruano.

En nuestro teatro Municipal actuó Libertad Lamarque, la artista argentina, a quien peinaba la señora Eva Astete, esposa de Jorge. Después de largas sesiones en el salón de belleza, doña Líber pedía que la llevaran a ver a los niños pobres, en los barrios de la periferia. A los pibes, que les recordaban su infancia, les hacía una caricia. Pero no les soltaba un sol. “Era apretada, la diva”, recuerda mi amigo.

Jorge Mistral, notable actor del cine español, estuvo varias veces en Tacna. En una visita llegó con una damisela argentina con la que se casó en la iglesia de Pocollay. El padrino de la boda fue nuestro recordado profesor de música Filiberto Málaga Muñoz, bohemio ciento por ciento. Algún investigador acucioso debería buscar en los libros de Pocollay la partida de matrimonio del famoso Mistral que pocos años después se suicidaría.

Isabel Martínez fue otra figura de la farándula que pasó por Tacna. Esta linda argentina, y las chicas que con ella venían, se alojaron en el Hotel LIMA. Estuvo un tiempo suficiente para enamorarse de un apuesto tacneño con el que vivió tórrido romance. Me reservo el nombre del afortunado.

Isabel viajó a Lima, después a Panamá, y finalmente recaló en Madrid. Allí la conoció y enamoró el general Juan Domingo Perón quien años después, por arte de birlibirloque, convirtió a la corista en Presidenta de la Argentina.

El famoso GREEN DOOR funcionaba en el pasaje Calderón de la Barca. Precursor de las modernas discotecas, atendía a media luz. Lo regentaban un peruano y una estadounidense. La mayoría de los parroquianos eran gringos que trabajaban en las minas de Toquepala. Solamente se oía música yanqui.

Hasta aquí esta breve crónica de cuando Tacna era una fiesta.

 

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